El papa León XIV, en su primer consistorio con los cardenales el 7 de enero, les dirigió estas palabras y, en el fondo a todas las Iglesias locales y a todos los bautizados: “Nunca insistiremos lo suficiente en la importancia de continuar el camino que se abrió con el Concilio. Los animo a hacerlo. Como saben, he elegido este tema —los documentos y la experiencia del Concilio— para las audiencias públicas de este año. Y este camino es un proceso de vida, de conversión y de renovación de toda la Iglesia. “Evangelii gaudium” y la sinodalidad son elementos importantes de este camino (…) El camino de la sinodalidad es un camino de comunión para la misión, en el que todos estamos llamados a participar. Por eso son importantes los vínculos entre nosotros…” (Consistorio ordinario 8/01/2026).
Por otro lado, a través del equipo sinodal de la Conferencia Episcopal Española (CEE), presidido por el obispo D. Francisco Conesa, vamos recibiendo mensajes esperanzadores este mes de enero sobre la implementación en nuestro país. Vemos con alegría que poco a poco las iglesias diocesanas van entrando en esta fase y que, en las líneas de trabajo de la CEE en los próximos años, la sinodalidad será “central” y el Documento final (DF) del sínodo, el referente: “Toda la Iglesia (española) se compromete a trabajar en esta línea”, nos dijo Monseñor Conesa.
Desde mi perspectiva personal, intentando ser un “misionero sinodal” más, como otros tantos, ofrezco a los lectores del blog algunas pinceladas de la situación en las diócesis de la Iglesia en España, así como en nuestra archidiócesis de Zaragoza. De manera circular, concluiré con otra cita clave del papa y que tuve la oportunidad de escuchar durante el jubileo de los equipos sinodales y órganos de participación en Roma, el pasado mes de octubre.
PARTE I. ¿Cómo se está implementando el sínodo en España?
Se constata en este comienzo de año que hay variedad de ritmos en esta fase de implementación, según la situación de cada diócesis, desde aquella laboriosa fase de escucha en 2021-22. Por ejemplo, sobre la existencia y actividad de gruposactivos “específicos”, la impresión que se extrae de los datos recabados por la CEE es de “un impacto muy moderado”. El trabajo sinodal en las diócesis “se inserta en los modos de trabajo de los equipos, órganos y grupos existentes”, de modo que no se están generando estructuras adicionales. El equipo coordinador sinodal de la CEE también ha facilitado otros datos de mucho interés y utilidad para todos nosotros, para todas las diócesis sobre: materiales, formación, acciones emprendidas y ayudas que ofrecen o que se les solicita en esta tercera fase del sínodo. Dicho en lenguaje sinodal, se trata de “un intercambio de dones” entre las diócesis, como indica el Documento final del sínodo y esto nos tiene que animar.
1.- Materiales y formación. En las diócesis hay una relativa variedad de materiales elaborados: vídeos, audios, power, infografías, esquemas, folletos, presentaciones, etc. utilizados en esta fase. Se van a dar pasos para poner todos los que se quieran enviar desde las diócesis en un futuro repositorio, ubicado en la web de la CEE y dedicado solo al sínodo. En cuanto a iniciativas de formación también hay “un foco razonable en la formación”:
- Se ha dado a conocer el proceso de implementación y el Documento final
- Se han puesto en marcha procesos de escucha
- Ha habido una oferta de formación planificada para este curso, sobre todo, para el clero (se incluye en formación permanente y ordinaria), equipos eclesiales y consejos pastorales.
2.- Variedad de acciones sinodales:
- Constitución de nuevos organismos y redes de participación “plurales”: equipos sinodales, consejos diocesanos, grupos sinodales de vicaria y red de consejos pastorales parroquiales
- El tema de la sinodalidad se recoge en los planes pastorales diocesanos como prioridad, como ocurre en Zaragoza
- Se hacen procesos de consultas para elaborar los planes diocesanos
- Se va creando una mentalidad de la necesidad de abrir procesos de evaluación y rendición de cuentas
- Se van dando pasos hacia la participación, convocando encuentros y asambleas diocesanas en la fase de implementación; en algunos casos, con convocatorias de sínodos diocesanos.
- A finales de abril se celebrará una “asamblea eclesial de la Iglesia en Castilla con el lema “Renovados para la misión”.
- Realización de prácticas de conversación en el Espíritu en órganos diocesanos.
3.- Las dificultades para la implementación (sin ánimo de generalizar por falta de más datos).
En unas 12 diócesis apuntan a parte de sacerdotes que se encuentran desmotivados y no cooperadores con el proceso sinodal, así como sectores de un laicado también desmotivado y no cooperador, seguido de otra dificultad: sacerdotes saturados de trabajo, como señalan en 8 diócesis y laicos saturados en otras 10. Con menor frecuencia, se detectan otras dificultades como el clericalismo, cómo se toman las decisiones, el no aterrizar en el proceso, la lentitud del proceso sinodal, las percepciones distorsionadas sobre qué es la sinodalidad y complejidad del lenguaje del DF para los cristianos de a pie.
4.- Ayudas que piden las diócesis al equipo coordinador de la CEE
Piden que se facilite el intercambio de materiales, de buenas prácticas y de experiencias; formación sinodal básica para párrocos, seminaristas y laicos; campaña en medios para difundir qué es realmente la sinodalidad; constituir un equipo motor de misioneros dinamizadores de la sinodalidad que visite y anime las diócesis y promover cambios hacia una iglesia actual, reinventada, alegre y acogedora.
5.- Ayudas ofrecidas por el equipo sinodal de la CEE
Hasta la fecha, son importantes las reuniones informativas on line y de escucha, al menos una por trimestre, entre el equipo coordinador de la CEE y los referentes diocesanos de las 71 diócesis. Pero personalmente, quiero resaltar la publicación de 6 guías de apoyo, dos por trimestre. Hasta la fecha contamos con cuatro guías de la CEE asequibles y muy interesantes, tres de ellas ya difundidas en la diócesis de Zaragoza. En ellas se están apoyando algunas diócesis que tienen menos recursos propios en esta fase de implementación:
- Guía nº 1. Claves de lectura del Documento final del sínodo.
- Guía nº 2: Notas para un discernimiento eclesial.
- Guía nº 3 Hacia una espiritualidad sinodal, tema “fundamental”, según Monseñor Conesa. Recomiendan utilizarla en charlas de Cuaresma.
- Guía nº 4: La renovación de los instrumentos de participación en la Iglesia (consejos de diverso tipo, asambleas, incluyen delegaciones, etc.).
Otra feliz iniciativa será la organización de una jornada de formación de “facilitadores” que dinamicen reuniones para el discernimiento, el sábado 18 de abril en Madrid. Más adelante van a ofertar algo similar para vicarios y arciprestes, sobre todo una formación sinodal para la escucha.
PARTE II. La implementación en la diócesis de Zaragoza
En segundo lugar, creo que para 2025-27 se ha producido un impulso a la fase de implementación, dentro del marco de la pastoral ordinaria, como han hecho otras diócesis, con la presentación del plan diocesano VITA (septiembre de 2025) y con una segunda presentación en este mes de enero en las vicarías y arciprestazgos del “Plan de trabajo para la fase de implementación del sínodo en la Archidiócesis de Zaragoza”, inspirado en el documento “Pistas” de la Secretaría General del Sínodo y en el calendario orientativo que aprobó la asamblea plenaria de la CEE en noviembre.
1.- Para este primer curso pastoral 2025-26 se ha propuesto hacer dos ejercicios de discernimiento eclesial para “experimentar prácticas y estructuras renovadas”:
- Un primer ejercicio de discernimiento comunitario sobre los consejos pastorales y su renovación y, en su caso, de creación, allí donde no los haya.
Recordemos la Síntesis diocesana de Zaragoza, de mayo de 2022, apdo. C.1. 3.1.7, tras la fase de escucha: “Se insistió mucho en la necesidad de crear consejos parroquiales donde todavía no los hay, potenciarlos y revitalizarlos. Hay una clara demanda en los grupos de que sean más decisorios. Se insiste en que los párrocos deben ejercer el carisma de la unidad como pastores que son, así como escuchar y contar con los laicos y en particular con los jóvenes y darles responsabilidades”. Es un texto en clara concordancia con el DF, nº 103-105. En este ejercicio de discernimiento de 2026 se va a dar voz hasta el 25 de febrero no solo a los consejos pastorales, sino a parroquias que no tienen consejo y a grupos de diverso tipo: sinodales, grupos VITA, equipos y comunidades de religiosos/as, equipos de delegaciones, etc. que también quieran aportar. El 14 de marzo habrá una reunión conjunta de los consejos presbiteral y diocesano de pastoral para hacer su propio discernimiento, desde lo aportado a nivel diocesano, y se harán propuestas.
2. El segundo ejercicio de discernimiento en el tercer trimestre será sobre la presencia pública de los cristianos.
A este respecto, en la Síntesis diocesana de mayo de 2022, en el apdo. C.1.2 y 3, se propuso dar pasos para avanzar como “parroquias y comunidades más evangelizadoras que lleguen a los alejados y que al mismo tiempo, sientan de cerca los problemas de la gente y de su entorno social. Parroquias y comunidades que realicen un primer anuncio”. Y en el C.2.1: “La Iglesia local no se entiende sin la participación activa de un laicado comprometido con la sociedad y corresponsable de la misión evangelizadora en razón de su vocación bautismal”. En esta línea, también hay que tener en consideración los nº 58-59 y sobre todo el nº 66 del DF.
Ambos ejercicios de discernimiento se propone hacerlos con la metodología sinodal de la conversación en el Espíritu. Como nos dijeron los teólogos Rafael Luciani y Daniela Cannavina en Roma: “sin discernimiento comunitario no es practicable la sinodalidad”; por eso el Plan de trabajo de nuestra diócesis insiste tanto en ello.
2.- Otras prácticas y experiencias sinodales que se están implementando en Zaragoza
Son de diversa naturaleza eclesial y también apuntan a “experimentar prácticas y estructuras renovadas”, pero con una variedad de objetivos. En lo que va de curso pastoral, con una perspectiva de intercambio de dones como señala el DF, yo destacaría las siguientes: las visitas pastorales del obispo (este curso escuchando a los sacerdotes), el ciclo formativo sobre la sinodalidad en el CRETA; la creación de un grupo impulsor del sínodo en una vicaría urbana; practicar la conversación en el Espíritu en la delegación de laicos; encuentros diocesanos o de vicaría; asambleas y encuestas en algunas parroquias; el mail del equipo sinodal diocesano sinodo@archizaragoza.org abierto a consultas y sugerencias…
Y otras iniciativas sinodales como “Orar al ritmo del Espíritu” un sábado al mes, organizado por el grupo sinodal del Monasterio de las Canonesas (iniciativa por la cual han recibido una felicitación del cardenal Grech, de la Secretaría General del Sínodo). También continúa este curso el blog “Synodos.blog. Hacia una Iglesia sinodal. Observatorio sinodal desde Aragón”, promovido por el grupo sinodal San Carlos, con más de 33.000 entradas durante año y medio y una página en Facebook que se llama “Hacia una Iglesia sinodal”. Finalmente, en este curso se reúne una coordinadora de grupos sinodales con el nombre de “coordinadora de grupos synodos. blog” (12 grupos sinodales).
Esperamos ahora muchos más frutos con los dos ejercicios de discernimiento, antes mencionados, que ha propuesto la diócesis. En resumidas cuentas, podemos concluir que, aun reconociendo también dificultades como en otras diócesis, el sínodo continúa en nuestra archidiócesis, como nos indicaba y animaba nuestro arzobispo, D. Carlos Escribano, en su carta pastoral de 14 de diciembre de 2025.
PARTE III. Conclusión: hacia una conversión sinodal en la fase de implementación
Finalizo recordando que el sínodo no consiste en “más papeles”, ni se trata de procesos forzados con calzador, ni algo “teórico”, poco útil, como oímos a veces en algunas reuniones durante este mes de enero. Antes he citado al papa León en el consistorio. Pues bien, en el nº 28 del DF está muy bien definida qué es la sinodalidad y su espiritualidad. Es un “estilo de ser y hacer Iglesia” para la misión. ¿Lo hemos leído y meditado, antes de emitir un juicio descalificador sobre el proceso sinodal?
Además, es importante enfatizar que cada diócesis, vicaría (rural o urbana), parroquia, grupo sinodal, etc. lleva su propio ritmo de implementación. En mi opinión, no vayamos tan deprisa que podamos “quemar” a la gente, pero tampoco mantengamos actitudes pasivas para autojustificarnos o lo que es peor, apostando por la indiferencia o el inmovilismo. En el proceso sinodal, caminemos todos juntos, aunque nos cueste, con diálogo, con corrección fraterna, cuando haya discrepancias, que las hay, y diferentes sensibilidades pastorales. Caminar hacia una iglesia sinodal es el reto que Dios le pide a la Iglesia en el siglo XXI, nos recordaba Francisco.
El Documento final -no olvidemos que es magisterio pontificio ordinario-, afirma que el objetivo clave, también en esta fase de implementación es la conversión personal, comunitaria y de estructuras en cuanto a las relaciones, los procesos y los vínculos, siempre a la escucha del Espíritu a través de los otros, y con un discernimiento comunitario y “eclesial”, hasta octubre de 2028. Asimismo, es necesario cuidar el deseable principio sinodal de “unidad en la diversidad” en el que tanto insiste León XIV y en el “intercambio de dones” que provienen de los carismas y del bautismo, tanto entre nosotros como entre las iglesias locales (Documento final, nº 121).
Concluyo. El proceso sinodal va dando poco a poco sus frutos en la iglesia española, con dificultades y algunas resistencias. Cierro con otra cita del papa León XIV, que resume esa llamada a la conversión que nos hace a todos y cada uno, a todos los grupos sinodales y a todas las iglesias locales de nuestra provincia eclesiástica, que yo mismo puede escuchar en Roma en el jubileo de los equipos sinodales, junto a otras dos laicas y un sacerdote de Zaragoza y que nos recuerda al “todos, todos, todos” de Francisco, para que seamos inclusivos y fraternos en esta fase de implementación:“ La regla suprema de la Iglesia es el amor, nadie debe imponer las propias ideas, todos deben escucharse recíprocamente, sin excluir a nadie, todos estamos llamados a participar, todos tenemos una misión y ninguno posee la verdad toda entera, todos la debemos buscar unidos (…) En la Iglesia, antes de cualquier diferencia, estamos llamados a caminar juntos en busca de Dios, para revestirnos de los sentimientos de Cristo; ayúdennos a ensanchar el espacio eclesial para que este sea colegial y acogedor. Esto nos ayudará a afrontar con confianza las tensiones que atraviesan la vida de la Iglesia -unidad y diversidad, tradición y novedad, autoridad y participación-dejando que el Espíritu las transforme (…) Comprometámonos a construir una Iglesia totalmente sinodal, totalmente ministerial, totalmente atraída por Cristo y, por lo tanto, dedicada al servicio del mundo”. (Homilía del 27 de octubre de 2025).
Angel Lorente Lorente. Responsable del Equipo Sinodal Diocesano. Diócesis de Zaragoza


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