Necesito escribir para discernir mis pensamientos y sentimientos encontrados. Gracias a ello voy entendiendo lo que me corroe… ¿Por qué? ¿Qué me pasa? ¿Qué tripa se me ha roto esta vez? ¿Qué me carcome por dentro? Pues esto:  

«No», se limitó a decir Francisco. El Papa respondió sin vacilar a una pregunta de la periodista estadounidense Nora O’Donnell en una entrevista emitida el 21 de mayo. La periodista de CBS le preguntó: «¿Una niña que crece como católica tendrá la oportunidad de ser diaconisa y participar como miembro del clero en la Iglesia?» Tras su respuesta negativa, el pontífice precisó: «Si son diaconisas con órdenes sagradas, no (…) Pero las mujeres siempre han tenido las funciones de diaconisas sin ser diaconisas, ¿no es así? Las mujeres ofrecen un gran servicio como mujeres, no como ministras (…) en las órdenes sagradas».

Y mi querido Papa Francisco se quedó tan tranquilo, o no, no lo sé, a lo mejor, y me gusta pensarlo, como era un medio norteamericano y allí la Iglesia católica peca de excesivo conservadurismo en general, no quiso meterse en más camisas de once varas de las que ya se ha metido y decidió ser cauto, prudente y prevenido; no tengo más sinónimos, que me lo explique. Y tal vez por dentro el pobre esté hecho migas, porque la falta de coherencia duele y pesa y la efusión de esperanza dada gratuitamente y luego destrozada alrededor de este tema, no es para tomárselo con un sorbo del vaso de agua, puesto para la entrevista, por si se le seca la boca de tanto decir, lo que no se debería decir en una entrevista así… porque esto es serio…

Nadie lo entiende y muchas mujeres sobre todo de Europa, donde se ha trabajado el Sínodo con verdadera ilusión están realmente descorazonadas…, como yo y muchas de mis amigas y compañeras de estudios teológicos, de movimientos laicos comprometidos, instituidas en ministerios laicales, trabajando la formación bíblica, la pastoral rural y en las parroquias todos los días de su vida y  !!!no, no lo entendemos¡¡¡

Se oyen voces en defensa del papa que señalan que Francisco no descarta la posibilidad, no de «ordenar», sino de «instituir» a mujeres diáconos. Si se confirma esta idea de una institución o ministerio laical del diaconado para mujeres, seguro que la aceptaremos, porque somos así de tontas, me dicen mis tripas, porque las mujeres siempre pensamos dónde desarrollar de forma útil nuestro servicio a la comunidad, dónde servir, dónde estar cuando se nos necesita: de catequistas, de ayuda a la comunión, de lectoras, de limpieza, de hacer meriendas, de preparar talleres… de… de…, pero la jerarquía eclesial y los propios laicos, no sé si se dan cuenta de lo dañinos que son estos roles de «segunda clase» que se dignan dar a las mujeres. 

Sentimos muchas veces, que solo podemos ser servidoras silenciosas y sumisas, a pesar de todo el trabajo que hacemos. Y si a eso unimos la poca trascendencia que se le ha dado a las mujeres que hemos sido instituidas en los ministerios laicales no hace más de un año, con notable diferencia con nuestros compañeros varones…, el tema no es que pinte mal, es que no pinta.

Porque el Informe de Síntesis de la Asamblea del Sínodo, en el capítulo 9 dedicado a la mujer en la vida y la misión de la Iglesia, insiste en la propuesta n): «Que siga adelante la investigación teológica y pastoral sobre el acceso de las mujeres al diaconado, ayudándose de los resultados de las comisiones instituidas a este propósito por el santo Padre, y de las investigaciones teológicas, históricas y exegéticas ya efectuadas…”  

Llegados a este punto, he leído cuatro veces lo escrito y sigo sin entender, por qué se dijo lo que se dijo en ese capítulo 9, punto n). Y luego, el concepto de un diaconado permanente en orden sagrado, que choca como una máquina de tren a toda velocidad con una posible mujer diácono ordenada…

Deberé sentarme reposadamente a esperar una solución que pasa por un cambio estructural en la teología del sacramento del orden sacerdotal y eso se supone que es lo primero que tiene que impulsar el Sínodo… porque ya se sabe, primero lo primero y luego ya vendrá lo siguiente…, lo decía mi madre.

Bueno, esperare como siempre, Biblia en mano, a que el Señor se compadezca de mí, tranquilice mi espíritu, me ayude a ser paciente y reflexiva y mejore mis tripas… Así sea.

Gema López-Menchero Mínguez


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Una respuesta a «Sobre el diaconado femenino»

  1. Avatar de antoaguilera
    antoaguilera

    motivos para la duda no faltarán pero confío en que tampoco falten motivos para la esperanza será difícil quitarnos el miedo al cambio

    un lector

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